New mazda 3 2019

Mazda ha presentado el nuevo Mazda3, un modelo que reemplaza al que originalmente se presentó en 2014 (información del Mazda3 2014) y que fue actualizado en 2017 (información del Mazda3 2017). Estará disponible con dos carrocerías, de cuatro y de cinco puertas. Previsiblemente, llegará al mercado en marzo de 2019.

Tiene dos novedades técnicas muy importantes. Por una parte, una nueva plataforma, preparada para albergar sistemas de propulsión híbridos, de la cual hay más información en el apartado Información técnica.

La segunda novedad, es una nueva generación de motores de gasolina denominados SKYACTIV-X, que tienen la peculiaridad de que pueden funcionar mediante encendido por compresión o con chispa (de dicha tecnología damos más información en el artículo Tecnología SKYACTIV-X). También habrá motores Diesel y de gasolina tradicionales. Al menos en algunos mercados, la tracción podrá ser en las cuatro ruedas.

En marzo de 2018 acudimos a la presentación de la plataforma y de un nuevo motor de la gama que estrena el Mazda3 2019. Durante la presentación, nos han explicado en qué ha consistido parte del trabajo de desarrollo y para ello acudieron ingenieros de diferentes departamentos. Las técnicas explicadas a continuación no son exclusivas de Mazda ni significa que sólo esta marca lo aplique, al contrario. Sin embargo, sí nos lo han contado con un detalle al que, habitualmente, no tenemos acceso.

La nueva plataforma está preparada para albergar sistemas de propulsión híbridos, en concordancia con los planes que tiene Mazda para electrificar sus modelos en un futuro a corto y medio plazo: a partir de 2019, una versión con «hibridación ligera» —recuperación de energía durante la frenada y un alternador con función de motor de arranque— y un híbrido con o sin autonomía extendida mediante un motor rotativo; a partir de 2020, una nueva generación de motores Diesel; a partir de 2021, un híbrido enchufable.

Mazda dice que, respecto del modelo anterior, ha trabajado en mejorar la absorción de vibraciones y la forma en que los movimientos de la carrocería llegan al cuerpo de los pasajeros. Para comprobar esta mejora, condujimos un Mazda3 2017 y, acto seguido, dos prototipos sin el aspecto definitivo, cuyo chasis sí tenía la arquitectura del nuevo modelo (imagen). Es difícil sacar conclusiones probando un coche que no es el de producción, el definitivo. Sí he percibido diferencias: la suspensión absorbe mejor los baches, el aislamiento acústico es mejor y el motor, del que hablamos en este artículo, es más silencioso. El sonido del motor, que funciona durante gran parte del tiempo con encendido por compresión, no difiere del de cualquier otro motor de gasolina de cuatro cilindros. Tan solo desde el exterior se percibe el ruido del compresor volumétrico al acelerar.

Para el diseño del puesto de conducción, la disposición de los mandos y el cálculo de los esfuerzos, Mazda toma como punto de partida el «eje de progresión». Así denomina a la línea imaginaria formada por la columna vertebral, en forma de S, con la que el cuerpo humano avanza en equilibrio, con un mínimo de fatiga y con la cabeza estable respecto al suelo.

Según Mazda, cuando el cuerpo está sentado en la posición de conducción, lo ideal es que su estado de equilibrio se aproxime lo máximo posible al que tiene al caminar. Para ello, los movimientos de la carrocería del coche se deben transmitir hacia la pelvis y no hacia las piernas, haciendo de esta, parte de la masa amortiguada del coche (las ruedas son la masa no amortiguada). Los asientos deben sujetar al cuerpo de forma que la columna describa la misma «ese» que al caminar (imagen), y los movimientos de la masa amortiguada deben ser suaves y continuos para aprovechar la capacidad humana de mantener el equilibrio. Para conseguirlo, Mazda dice haber trabajado en tres aspectos al diseñar los asientos:

1.- Transferir la energía de la masa no amortiguada a la amortiguada con formas de onda suaves.

2.- Alinear la dirección de las fuerzas.

3.- Reducir las variaciones de rigidez entre los extremos diagonalmente opuestos.